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La idiosincrasia del consumidor saludable

Existen cuatro tipos de consumidores saludables, según revela el ‘Informe Alimentación Saludable 2018’, elaborado por EAE Business School, que analiza las tendencias del mercado de la alimentación saludable, el consumo por comunidad autónoma y los tipos de consumidores saludables.

Por un lado, están los eco-conscientes, que piensan que pueden cambiar el mundo a través de sus acciones y están comprometidos con su comunidad. “Los consumidores eco-conscientes buscan alimentos con un etiquetado ecológico que incluye las siguientes posibilidades: comercio justo, producido de forma sostenible, amigable con el medio ambiente”, explica la profesora Irene Vilà, autora del estudio.

En segundo lugar están los consumidores 'bueno para mi', que se preocupan por su salud, y quieren alimentos naturales, ecológicos y con etiquetas que provienen de organizaciones de confianza.

El tercer tipo de consumidor saludable es 'el entusiasta del fitness', que está muy motivados por el gimnasio. Casi el 80% de estos consumidores invierte más de 15 minutos en preparar su comida. “Prefieren la comida preparada en casa, y de forma excepcional piden comida por encargo o para llevar a casa. Tienen preferencia por aquellos supermercados que ofrecen kits de comida semi-preparada fácil de hacer”, señala Vilà.

Por último, los LOHAS, cuyas siglas en inglés significan “estilo de vida saludable y sostenible”, se caracterizan por ser personas con un interés muy fuerte en el consumo saludable, ético y responsable. Los LOHAS buscan aquellos platos denominados 'Kilómetro cero', o de 'proximidad'; es decir, que provienen de granjas o cultivos cercanos.

Evolución de las categorías
La innovación en productos saludables ha crecido más de un 10% entre abril 2018 y marzo de este año, según datos del ‘Informe Alimentación Saludable 2018’, elaborado por EAE Business School, que analiza las tendencias del mercado de la alimentación saludable, el consumo por comunidad autónoma y los tipos de consumidores saludables.

El estudio indica que la tendencia actual del consumidor de disminuir la ingesta de azúcar ha provocado una serie de cambios en las empresas del sector y cómo las versiones más saludables aumentan su cuota de mercado.

Uno de los casos que el estudio contempla es el de las bebidas refrescantes. En el caso de la cola, su consumo ha descendido en más de un 1% durante 2018. Las referencias más saludables ya representan el 48% del total de consumo de refrescos de cola, donde se observa un continuo crecimiento de las versiones light y zero, especialmente la referencia zero sin cafeína.

En la categoría del pan de molde, se observa una apuesta por los productos integrales que hacen crecer estas referencias y alcanzar un tercio del consumo. En las galletas, ha crecido un 5,5% en el consumo de las versiones saludables (integrales o dietéticas), en detrimento de las versiones convencionales que disminuyen medio punto.

En el sector de la leche, en cambio, hay un estancamiento de las versiones semidesnatada y desnatada, debido a la madurez en el proceso de transición. En este sector, la demanda saludable se dirige hacia las leches especiales, donde el crecimiento viene liderado por la leche sin lactosa.

Por otro lado, la demanda de los frescos vinculados a la alimentación saludable (frutas, verduras o pescado) ha sido irregular debido al aumento de los precios en dichas categorías. El único segmento que ha presentado un claro aumento del consumo ha sido la alimentación ecológica, que ha incrementado un 40% sobre las categorías tradicionales de alimentación vegetariana.

Por regiones
Por otro lado, el estudio recoge el consumo de productos saludables de las distintas comunidades autónomas. Los andaluces presentan una capacidad de compra inferior al 12% de la media española, pero su consumo de bebidas refrescantes y gaseosas está por encima del 24,3% de la media. Los aragoneses, en cambio, apuestan por una dieta más saludable con un consumo de hortalizas frescas un 30,3% por encima de la media nacional.

Asturias también tiene una lista de la compra con alimentos saludables, todos ellos por encima de la media nacional, especialmente la leche cuyo consumo es casi el 30% mayor que en el resto del país. En Castilla-La Mancha, el consumo de refrescos es muy elevado, por encima del 32% a la media, lo que refleja una dieta menos saludable. En cambio, Castilla y León apuesta por una dieta saludable y tradicional.

En Cataluña, se consumen hortalizas y frutas frescas, 18% y 7%, respectivamente, por encima del consumo nacional. Sin embargo, es destacable el elevado consumo de comida preparada, un 34% por encima de la media nacional, característico de las zonas urbanas. En Madrid, la dieta es equilibrada pero también abusa de los platos preparados, como en Cataluña.

En el País Vasco, la dieta es muy saludable, aunque quizás las cantidades son excesivas. Desde el punto de vista de la salud, el gasto en refrescos en un 30% inferior a la media nacional, y el gasto en pesca y frutas frescas son respectivamente un 27% y un 18% superiores a dicha media.

Visto en: revistainforetail.com

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